Es, ante todo, un narrador profundamente arraigado a su tierra. Vive en Brest, pero en realidad nunca ha salido de Bretaña: su paisaje, su memoria y su gente atraviesan toda su obra. No es casualidad que sus primeras historias nacieran allí, ni que haya estado implicado en iniciativas como Brest en Bulle, desde donde contribuyó activamente a dinamizar la escena del cómic local.
Antes de dedicarse a escribir, fue profesor de historia. Y eso se nota. En sus obras hay siempre una mirada atenta al pasado, pero también una preocupación muy presente por cómo ese pasado resuena hoy. No le interesa la historia como algo lejano, sino como algo vivo, incómodo a veces, y necesario.
Su camino en el cómic está muy ligado a su amistad y colaboración con Kris, a quien conoció en la Universidad de Bretaña Occidental. Juntos han construido una complicidad creativa que ha dado lugar a obras tan potentes como Un maillot pour l’Algérie, Sept Athlètes, Violette Morris – À abattre par tous moyens o Nuit noire sur Brest. Esta última ocupa un lugar especial para nosotros, ya que tuvimos la oportunidad de publicarla en español en cARTEm CÓMICS.
Pero Galic no solo escribe: también comparte. Ha impartido talleres de cómic y narrativa gráfica, convencido de que el cómic es una herramienta poderosa para pensar, contar y cuestionar el mundo.
Entre sus trabajos más destacados encontramos Le Cheval d’Orgueil (2015), adaptación de la obra de Pierre-Jakez Hélias junto a Marc Lizano, así como novelas gráficas como Les Voyages de Gulliver – De Laputa au Japon o Fukushima – Chronique d’un accident sans fin, donde vuelve a demostrar su capacidad para abordar tanto lo íntimo como lo colectivo.
En Cartem Cómics sentimos que la obra de Bertrand Galic encaja de forma natural con nuestra manera de entender el cómic: historias con fondo, con memoria y con una mirada honesta sobre la realidad. Porque, al final, sus libros no solo cuentan lo que pasó —también nos invitan a preguntarnos por qué importa hoy.