Descripción
La guerra en la nieve se convierte en una pesadilla
Los bosques helados de Noruega ya no esconden solo secretos militares. Ahora también esconden monstruos.
Mientras soldados soviéticos intentan contener una amenaza que escapa a toda lógica, antiguos guerreros malditos y criaturas nacidas de las leyendas nórdicas resurgen con una violencia devastadora. La nieve se convierte en un campo de batalla salvaje donde sobrevivir depende tanto de las armas… como de enfrentarse al pasado.
Acción bélica, terror sobrenatural y mitología nórdica
Winter Blood 2: Hermanos de sangre lleva todavía más lejos la mezcla de guerra, horror y fantasía oscura que define la serie.
Draugar, monstruos imposibles, combates brutales y antiguas maldiciones chocan en una historia cargada de tensión, violencia y atmósfera. Una grapa que recupera el espíritu del cómic de acción y terror clásico, con ecos del cómic americano de los 80 y 90.
Una lectura perfecta para quienes disfrutan de:
- historias militares con elementos sobrenaturales,
- folklore vikingo,
- horror oscuro,
- criaturas monstruosas,
- y acción sin tregua.
La maldición continúa
El tesoro vikingo ha despertado algo que jamás debería haber regresado.
Las antiguas leyendas empiezan a hacerse realidad mientras los supervivientes intentan comprender qué se oculta tras la maldición que pesa sobre el tesoro.
Cada paso dentro de los bosques noruegos los acerca más al horror.
Dos portadas. Un mismo infierno.
Este segundo número incluye dos portadas diferentes para coleccionistas, manteniendo el espíritu clásico de las grandes grapas de acción y terror.
Dos variantes.
Un mismo número.
La misma pesadilla.
Regreso al universo de Northern Blood
La historia continúa expandiendo el universo iniciado en Northern Blood, donde una expedición nazi despertaba a Ivar, un legendario líder vikingo que regresaba de la muerte para proteger el tesoro oculto en una tumba ancestral.
Décadas después, en plena Guerra Fría, nuevos soldados vuelven a adentrarse en esos mismos bosques sin saber que las viejas maldiciones siguen vivas.

