Descripción
Una historia de culpa, justicia y venganza
Después de un traumático episodio familiar, Vivar abandona el cuerpo de policía de Madrid y trata de reconstruir su vida como detective privado, aceptando trabajos menores que apenas le permiten subsistir. Casos rutinarios, vigilancias sin consecuencias, días que se repiten sin dejar rastro.
Ese frágil equilibrio se rompe cuando Adela, una madre preocupada por las compañías de su hija Jimena, lo contrata para un trabajo que, en apariencia, no difiere de otros encargos. Sin embargo, la situación se complica rápidamente cuando alguien cercano a la joven aparece asesinado. El caso deja de ser una simple vigilancia y se transforma en una investigación criminal que arrastra a Vivar a un terreno cada vez más oscuro.
A medida que profundiza en el caso, el detective se ve obligado a enfrentarse a recuerdos y heridas que nunca cerraron. Su implicación va más allá de lo profesional, empujándolo a cruzar límites que juró no volver a traspasar, mientras prepara una venganza personal y busca la justicia que no supo —o no pudo— encontrar cuando aún vestía el uniforme.
Un protagonista marcado por el pasado
Vivar es un personaje profundamente humano, construido desde la culpa, la pérdida y la frustración. Ex policía, ex marido, ex todo, vive atrapado entre lo que fue y lo que nunca logró ser. Su mirada cansada y su ética erosionada lo sitúan en la tradición clásica del detective del género negro, pero con una sensibilidad plenamente contemporánea.
La investigación funciona también como un viaje interior: cada decisión lo acerca un poco más a un punto de no retorno, obligándolo a replantearse qué significa realmente hacer justicia y hasta dónde está dispuesto a llegar para conseguirla.
De David Braña y Pedro Segade
El guion de David Braña, autor de A bocajarro, construye una narración tensa y perfectamente engranada. Braña apuesta por un ritmo sostenido, diálogos contenidos y una progresión dramática que profundiza en los conflictos morales de los personajes sin renunciar al pulso del thriller.
El dibujo de Pedro Segade, autor de La última pieza, refuerza el tono oscuro de la obra con un estilo sobrio y expresivo. Su puesta en escena, de clara vocación cinematográfica, convierte cada espacio en un elemento narrativo, construyendo un Madrid creíble, áspero y reconocible que acompaña emocionalmente el relato.
Un noir contemporáneo en un Madrid reconocible
Lejos de idealizaciones, Vivar sitúa su historia en un Madrid cotidiano y real, hecho de calles conocidas, espacios comunes y ambientes urbanos cargados de tensión. La ciudad no actúa solo como telón de fondo, sino como una presencia constante que condiciona a los personajes y sus decisiones.
La obra recupera los códigos clásicos del género negro —el detective solitario, la violencia latente, los dilemas morales— y los traslada a un contexto actual, abordando temas como la responsabilidad personal, la pérdida, la venganza y los límites éticos de la justicia.
Una obra adulta de género negro
Vivar es una novela gráfica dirigida a un lector adulto que busca historias intensas, realistas y emocionalmente complejas. Un thriller sólido, de lectura ágil pero con profundidad temática, que avanza con firmeza hacia un desenlace sorprendente y coherente, dejando una impresión duradera más allá de su última página.

